
NO A LA PRIVATIZACION DEL RASTRO DE CASCORRO.
"Esperanza Aguirre se propone aprobar en breve una normativa que transformará para siempre el Rastro de Madrid y el resto de mercadillos de la Comunidad.
Pretende eliminar los derechos de los vendedores tradicionales que llevan décadas trabajando y dando vida al Rastro; pretenden sacar a concurso los puestos, para que sea el mejor postor, aquel que asegure mayor inversión y obtenga más puntos, el que se quede con los puestos del Rastro, expulsando de sus puestos a los vendedores de toda la vida, que serán sustituidos por una nueva generación de empresarios que convierta el Rastro en algo "rentable" y "moderno".
Asimismo, la nueva ley podría abrir la puerta a la gestión privada del Rastro y otros mercadillos estables. Actualmente son públicos, pero planean pasar la gestión a empresas privadas que manejarían el Rastro como a una empresa de su propiedad, incrementando las tarifas a los vendedores (muchos de los cuáles no podrían pagarlas y serían sustituidos por pudientes empresarios) y cambiando el Rastro que todos conocemos por uno orientado simplemente a maximizar las ganancias de los empresarios encargados de su gestión.
Pretenden acabar con el rastro de toda la vida, con lo viejos vendedores, con el caos y la humanidad que desprende, con la vida desbordante que cada Domingo. Es mucho más que en un mero sitio de compra y venta. Pretenden convertirlo en un centro comercial al aire libre en el que lo visitantes sean solo clientes y los vendedores meros empresarios sin historia sin raices ni tradiciones. De ahí a ver a Zara, Bershka, Mango o cualquier otra cadena clónica abriendo puestos en el rastro no hay tanto trecho.
El Rastro es de todos. Es patrimonio de los vecinos de Madrid, que durante décadas han paseado por un mercadillo emblemático que ha resistido como ha podido los embates privatizadores y homogenizadores de los gobiernos madrileños."
Esperanza Aguirre quiere que el rastro se base en el capitalismo, en un capitalismo furtivo que no protega ni defienda a los vendedores de "toda la vida", los cuales son los verdaderos protagonistas de la historia del rastro.
No tiene ningun derecho a destruir la esencia del rastro, la esencia de "sus gentes", las gentes que han estado alli desde siempre, y que son conocidos por todos.
Un vivo ejemplo de a quien quiere complacer, nuestra señora presidenta de la comunidad.
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